Moisés Esquerré Valdés: La Estrella que brilló en Asia

Tomado de: Periódico Girón

MoisésssCuba7 [640x480]La imagen del estadio Victoria de Girón, observada desde su hogar, y la cercana algarabía escuchada durante las campañas nacionales de béisbol, hicieron que aquel niño pensara que algún día entraría a la instalación vestido de pelotero para jugar y defender la causa de su equipo y de la afición matancera, y sería aplaudido. El sueño es realizable.

Moisés Esquerré Valdés abandonó entonces las prácticas de fútbol y judo para inclinarse, hasta ahora, por el deporte pasión, con tal amor que hace unos días escribió una bella página: integró el Todos Estrellas, y conquistó la condición de mejor torpedero, en la XXVI Copa del Mundo de Béisbol Sub-18, efectuada en Taipei de China. Único cubano con tales trofeos.

Reconoció la experiencia de participar en el evento junto a Estados Unidos y Japón, potencias del orbe. Por cierto, de este último país destacó al pitcher Tomihiro Anraku, de 95 y 96 millas, velocidad solo vista aquí en Vladimir García y Raicel Iglesias. Tiene un wild-up distinto al de acá, con movimientos extraños que engañan. Ponchó a 10 cubanos.

Moisés venció la tensión, dijo sentirse allá como en el parque René Fraga Moreno, donde comenzó con el entrenador René “Calzo” Laudar, o el Victoria de Girón, y logró concentrarse ante reconocidos rivales, majestuosos estadios y enormes cantidades de aficionados.

En su loable ejecutoria solo cometió una pifia en 39 lances. Dijo que el error se lo pusieron ellos. Fue un rolling al hueco, difícil, que capturó, pero la bola le saltó en el guante y cuando tiró era tarde. No obstante, fue el más sobresaliente a la defensa en el short-stop.

“El reconocimiento alegra el corazón. Es el resultado del trabajo atleta–entrenador. Significa mayor responsabilidad. Obliga a prepararse, ser disciplinado. Como hice de niño al escoger ídolos, quizás mañana otros lo hagan conmigo. Por ello hay que ser correcto. Sigo la enseñanza de mis padres –Rudelkia y Amón–, así como de profesores”, dijo.

De hecho, familiares, amigos y vecinos hablan con orgullo de la sencillez y modestia de Moisés. Fue esa la causa, junto al resultado competitivo, de que numerosas personas acudieran a recibirlo en su cuadra al regresar de Asia.

LA BOLA ESCONDIDA

Desde que el padre comenzara a llevarlo a los terrenos de juego, incluido el de la referida instalación, he hizo las primeras incursiones, guante en mano y bate en ristre, tomó como ejemplo de pelotero a Félix Isasi, estrella nacional e internacional. Él visitaba su casa –calle de Álvarez e/ San Carlos y Domingo Mujica–, y el vecindario, en el barrio de Matanzas.

“De hecho, ahora en el Mundial, dos veces escondí la bola. Habilidad legada por él. Lo hice ante los anfitriones y Sudcorea, y en ambos casos sorprendí a los corredores, pero los árbitros invalidaron los outs por diversas razones, quizás porque hasta a ellos quedaron atrapados en la sorpresa”, refiere el fornido atleta.

Sin embargo, en el arte fildear en su posición solo ha habido un hombre al que el yumurino admira: el villaclareño Eduardo Pared. “Era muy seguro. Esto es lo que me gusta. No importa si lo hago bonito o de forma excelente, lo principal es sacar out, retirar al corredor. Es lo fundamental”, aseveró.

Entre batear y fildear, dijo que esto último se le hace fácil. En el orden ofensivo su exclusividad es ser oportuno. De hecho en el Mundial cinco veces impulsó la ventaja. “Me gusta ir al home con hombres en bases para tener la responsabilidad de impulsarlos. Sin corredores me ‘duermo’ en el plato”, afirmó.

ENTRE SAURIOS 

Como quiera que es uno de los peloteros de la preselección de los Cocodrilos de Matanzas con miras a la próxima Serie Nacional, versión 53, le preguntamos qué espera de los subcampeones nacionales.

“Tengo deseos de estar entre ellos, es mi equipo preferido. Recuerdo que de pequeño muchas veces los iba a ver entrenar y me quedaba dormido en las gradas, pero allí estaba. A veces despertaba y ya habían terminado.

“Ahora que tengo la oportunidad trataré de no perderla y, con el apoyo del profesor Víctor Mesa y demás entrenadores, y por supuesto de mis compañeros, seguir adelante, defender la camiseta del Matanzas. ¿Qué más pedir?”, manifestó con ojos emocionados.

Este joven que el próximo 15 de noviembre cumplirá 18 años, recién terminó el 12 grado, y su aspiración es realizar los exámenes de ingreso a la universidad para iniciar la licenciatura en Cultura Física. “Quiero superarme por igual en el deporte y los estudios”, afirmó.

Dejó para último, porque lo último jamás se olvida, dijo, el agradecimiento a otros que lo ayudaron a ser pelotero: Luis Cuba, Pablo Hernández, Mario Domecq, Wilfredo Menéndez, Mena, Tito, porque “ellos sor parte de mi sueño y realidad”.

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