¿nuevos? “valores” en su Béisbol

ilustr-beisbol-dayan_thumbResulta inaplazable una medida ejemplarizante a los protagonistas de espectáculos bochornosos, y un análisis de la calidad de los directivos del deporte más seguido en la Isla

Por Noel Manzanares Blanco

Comparto con mis lectores/as, un trabajo que presenta una página reveladora de cómo puja por abrirse paso actitudes que merecen el más absoluto repudio de cubanas y cubanos decentes. Se explica, por sí solo:

Ahora sí somos guapos

Publicado por Fidel Alejandro

La fidelidad de los lunes al programa de  Pánfilo me impidió ver en vivo el bochornoso espectáculo del séptimo ining del parque Victoria de Girón. Ya al cambiar de canal las cosas estaban controladas por los agentes del orden público, así que tuve que esperar la retransmisión de la escena al día siguiente.

No era el estreno de la película, solo resultaba una prolongación de un guión que parece entrar en la agenda cotidiana de la pelota de este archipiélago, ahora en su fase de guapería barata.

Y qué triste, con televisión de por medio. Ahora la rabia del papelazo en la Serie del Caribe nos la desquitamos entre nosotros mismos, y olvidamos que miles de seguidores del maltrecho béisbol cubano observan todo lo acontecido en la Liga del patio; incluso un esquimal de Alaska reportó en Twitter la agresividad de Delmis Valdés.

El agresor matancero, un tipo súper ponchón, un emergente cero en cuestiones de impulsar carreras, anoche estaba más bravo que nadie, con valor suficiente para mandar a Ramón Lunar para el hospital, y pretendía hacer lo mismo con Freddy Asiel, el protagonista de los bolazos.

Al lanzador villaclareño también se le calentaron los metales y tras el jonrón de Eriel Sánchez  mandó sendos pelotazos. Primero a Santoya, “emigrante” espirituano acogido por el dueño de la pelota cubana, y luego al hijo de Víctor. Peligrosos bateadores que no promedian más de 240 entre ambos, y a quienes Freddy se ha cansado de dominar.

Pero Asiel se vio herido. Lástima que no sintió lo mismo en La Isla Margarita  cuando “en la caliente” sacó la cabeza y se la volaron. ¡Qué orgullo!

Acá todos son guapos. Vladimir García ya había brindado algunas demostraciones en semanas anteriores, aunque en el Clásico de 2009 Ichiro se la espantó lejísimos por el medio del terreno.

¿Y la Comisión Nacional? Bien, gracias. Preocupados porque en los estadios no suenen las congas y esas cosillas que tanto dañan el desarrollo del juego.

Esto se ha vuelto como una pradera de leones sin melena. Los managers recogen  a los equipos del terreno porque les da la gana, los árbitros carecen de autoridad y esperan llamaditas telefónicas decisoras, y los peloteros cada vez se encuentran más impunes a los acontecimientos “delictivos”.

¿Hemos acaso olvidado que la pelota de Cuba no es la Liga del taco del barrio? La Serie Nacional es nuestro bien más preciado del ámbito atlético, al menos ha intentado serlo por más de 50 años.

¿No sabemos que a los estadios acuden niños, extranjeros, mujeres? El concepto de espectáculo deportivo difiere mucho a los diseños de los reality show y las competencias de UFC.

Si no paramos a las “pandillitas” de revoltosos, a esos que confunden las bolas y los strikes con agresiones estúpidas, y llevan los rencores de finales perdidas, de cuadrangulares permitidos y palabritas obscenas fuera de lugar, tendremos mucha gente en la “Impedimenta, cargando frijoles” como diría ese guapo de verdad, Elpidio Valdés.

Cuando terminé la lectura de lo que acabo de compartir, a mi mente vino lo que redacté en Valores, garantía del Socialismo en Cuba. No obstante, considero que resulta inaplazable una medida ejemplarizante a los protagonistas de espectáculos bochornosos como los aquí narrados, y un análisis de la calidad de los directivos del deporte más seguido en la Isla.

Entonces, ¡abajo los ¿nuevos? “valores” en el Béisbol de Cuba!

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