Donald Trump contra Donald Trump

Por Jesús Arboleya

A pesar de no haber contado con el apoyo del establishment político en su campaña, cuando Donald Trump accedió a la presidencia de Estados Unidos y se rodeó del gabinete más rico que haya gobernado ese país, pensé que se había consumado una nueva versión de lo que la periodista norteamericana Naomi Klein ha denominado el “Estado corporativista”, o sea, un gobierno donde en la práctica desaparecen las líneas divisorias entre las funciones públicas y los grandes intereses empresariales y financieros.

Era de esperar entonces que, al menos dentro del equipo gubernamental, primara la armonía resultante de la coincidencia de intereses. Sin embargo, la variable Donald Trump alteró el resultado de la ecuación. Solo ello explica la disfuncionalidad que estamos viendo en el actual gobierno de Estados Unidos.

Egocéntrico, ignorante, grosero y pendenciero, Trump es una máquina de producir enemigos. Incapaz de lidiar con cualquier ser humano que no le rinda culto y obedezca sin chistar la más descabellada de sus órdenes, Trump ha roto con cualquier apariencia de gobierno colegiado. El premio Nobel Paul Krugman lo comparó con un huracán que ha barrido con las reglas de la administración pública estadounidense. (más…)