A propósito del congreso de la AHS

Por: Rolando López del Amo

ahs2c_cartel03La Asociación Hermanos Saíz ha culminado su segundo congreso. Para los que no pertenecemos a ella y no hemos participado de su preparación y realización desde las bases hasta las provincias, la televisión cubana nos ha permitido conocer parte de las intervenciones en esta etapa final del congreso.

Para cualquier cubano y, particularmente, para los que tienen mayor interés en lo que ocurre en el mundo de la creación artística y literaria, resulta muy estimulante escuchar las opiniones de nuestros jóvenes artistas y escritores.

Con toda responsabilidad y seriedad se han señalado los puntos débiles del trabajo cultural en el país, no solamente de las dependencias del Ministerio de Cultura, sino de otros organismos que trabajan cotidianamente con los productos culturales como es el caso del Ministerio del Turismo o del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Lo más importante es que el conjunto de los señalamientos hechos por nuestros jóvenes van todos encaminados a la defensa de la nación y al logro de los objetivos nacional-liberadores del genuino humanismo socialista que tiene al ser humano y su desarrollo material y espiritual como objetivo máximo.

Lamentablemente, en la defensa de nuestra identidad cultural, de sus raíces y evolución propia del desarrollo, de la unidad dialéctica entre continuidad y cambio, sin perder las esencias básicas que emanan de la idea del bien, del respeto al otro del que somos parte, de la solidaridad indispensable en el peregrinar de la existencia humana, del ser social que somos, lamentablemente, repito, las peores amenazas y las peores prácticas provienen de dependencias del propio Estado revolucionario, incapaces de distinguir, de discriminar y separar el grano de la paja. Aunque tales acciones no respondan a un plan preconcebido por el enemigo, son, cuando menos, producto de pensamientos colonizados que aceptan como válido todo lo que viene de los grandes centros de poder mundiales.

Y hay que decirlo, porque es la verdad, nuestro trabajo ideológico-político es pobre. Durante muchos años nos acomodamos a que las grandes batallas ideológicas las diera, por todos, ese gigante del pensamiento revolucionario que es Fidel. Nos toca ahora, entre todos e inspirados en el ejemplo y las enseñanzas que Fidel nos ha dado, llenar el vacío de su presencia constante.

Mucho se hace en el campo de la economía para hacer próspero y sostenible el socialismo cubano, que es la única opción para el bien común, para la armonización entre los intereses individuales y los de la sociedad en su conjunto. Pero es urgente elevar el trabajo ideológico al nivel del empeño en la economía. Y eso comienza por los medios de difusión masivos, por la escuela, las organizaciones de masas y, sobre todo, por el papel dirigente de nuestro Partido Comunista.

Los artistas y escritores mucho pueden ayudar, no repitiendo consignas, sino procurando con su obra promover las mejores cualidades humanas, cultivando el buen gusto, contribuyendo a la liberación plena del ser humano para que sea todo lo bueno que un ser humano puede ser. Creo que el vínculo y presencia de nuestros escritores y artistas con la comunidad –y en el congreso se mencionaron ejemplos muy alentadores- como los conciertos de Silvio en los barrios y las prisiones o las giras de otros artistas valioso por pueblos y universidades, son hechos estimulantes. Pienso que debemos sistematizar, a través de la UNEAC y la AHS, el trabajo permanente de escritores y artistas con las escuelas de distintos niveles, con los centros de trabajo, con nuestras fuerzas armadas y de orden interior. Como parte del pueblo trabajador, hay que ir al pueblo trabajador del campo y la ciudad para nutrirse de él.

Hay que reajustar una política coherente que dé respuesta a los problemas de hoy y, a partir de ella, trabajar, con los que forman opinión a la vanguardia, en el saneamiento de los virus que producen inmunodeficiencia social para convertirnos en carroña que alimente a los buitres imperiales.

Cuba tiene raíz para sostenerse y ala para volar a la mayor altura. Protejamos la una y la otra.

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